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Dialogo de los Pueblos - Articulos

Declaración de la Via Campesina en Durban

La Asamblea de los Oprimidos nos hemos reunido aquí para exigir la transformación del sistema capitalista neoliberal en su totalidad. La lucha contra el cambio climático es una lucha contra el capitalismo neoliberal, la apropiación de tierras, el desahucio, el hambre, la pobreza y la recolonización de los territorios de los pueblos de Africa y los países del Sur. Estamos aquí para declarar que la acción directa es la única arma que poseen los pueblos oprimidos del mundo para acabar con todas las formas de opresión. 

Estamos aquí en Durban, Sudáfrica, donde se está celebrando la Conferencia de las Partes de Naciones Unidas sobre el Clima (COP17) y se están discutiendo soluciones falsas para la crisis climática. Estamos viendo que el futuro de la Madre Tierra y de la humanidad corre peligro porque los responsables de la devastación de la naturaleza tratan de eludir su responsabilidad y borrar la historia. 

Desde La Via Campesina, el movimiento global que agrupa a campesinos y campesinas, pequeños productores y familias agrícolas, nos sentimos consternados al ver cómo los países desarrollados siguen eludiendo su responsabilidad histórica de reducir emisiones e impulsando soluciones falsas y basadas en el mercado para la crisis climática. 

Aquí en Durban se está negociando un “nuevo acuerdo” que será el resultado de la COP 17; un acuerdo que incluye mecanismos de mercado y un sistema de compromiso voluntario que pretende esquivar el programa obligatorio, que consiste en trabajar por conseguir compromisos vinculantes para acabar con las emisiones. Además, los países desarrollados están tratando de esquivar a toda costa su responsabilidad histórica y no pagar su deuda climática impulsando un fondo verde para el clima en el que participan capital priavado y el Banco Mundial. Por último, están tratando de incluir la agricultura dentro de las negociaciones, considerándola más como un sumidero de carbono que como una fuente de alimentos y sustento. La Via Campesina, considera que, ante negociaciones de esta naturaleza, es mejor no llegar a ningún acuerdo que alcanzar un acuerdo que condene a la humnidad y a nuestro planeta a un futuro de catástrofes climáticas.

 Tanto la agricultura, como los pequeños campesinos y la naturaleza se encuentran en su peor momento. Los efectos del cambio climático se agravan cada vez más, causando pérdidas de cosechas, la destrucción de hábitats y hogares, hambre, hambrunas y muertes. El futuro de la humanidad y del planeta está en grave peligro y si estas falsas soluciones saliesen adelante, supondría una catástrofe para la naturaleza, las generaciones futuras y todo el planeta. 

Por eso exigimos a todos los gobiernos involucrados en las negociaciones:

- Que todos los países del Sur se pronuncien por su pueblo y lo defiendan, así como al planeta, con dignindad y convicción. El gobierno de Sudáfrica ya ha vendido a su pueblo en este sentido. 

- Que todos los países desarrollados asuman su responsabilidad histórica como causantes de esta crisis climática y paguen su deuda climática, además de compromenterse a reducir sus emisiones en un 50% respecto a los niveles de 1990, sin condición alguna y excluyendo los mercados de bonos de carbono u otros mecanismos compensatorios. 

- Que se acabe con la agricultura industrial, que es causante de la contaminación y el cambio climático a través del elevado uso de productos químicos derivados del petróleo.

- Los gobiernos deben apoyar la agroecología.

 - Que todos los países escuchen a su pueblo y trabajen para él y no se sometan al control de corporaciones transnacionales.

 - Que los países no sigan intentando salvar el capitalismo y hacer pagar a la gente, incluídos a los pequeños agricultores, su crisis económica y financiera

 Desde Via Campesina pedimos la aplicación del acuerdo mundial de los pueblos sobre el clima, que se estableció en Cochabamba. Y aquí en Durban, y en miles de otros Durbans, repetimos insistentemente nuestras soluciones para la crisis climática.

- El aumento del calentamiento global debe limitarse a sólo 1 grado centígrado.

 - Los países desarrollados deben reducir sus emisiones hasta al menos un 50% en base a los niveles de 1990, sin condición alguna y excluyendo mercados de bonos de carbono o mecanismos compensatorios.

 - Los países desarrollados deben comprometerse al pago de su deuda climática y facilitar fondos de al menos el 6% del PIB. Todos los fondos para la financiación del clima deben ser públicos y estar lejos del control del Banco Mundial y corporaciones privadas.

 - Todos los mecanismos de mercado deben pararse, incluyendo el REDD, REDD++ y los mercados de carbono propuestos para la agricultura.

 Insistimos en que no habrá solución al cambio climático y al depredador sistema neoliberal que lo provoca, sin la liberación de las mujeres, especialmente de las mujeres rurales, del patriarcado milenario y la discriminación sexista. Por eso, exigimos, como parte de una acción global contra el patriarcado y el sexismo:

 - La promoción del derecho a la tierra de las mujeres y el acceso a la misma a través de su redistribución organizada.

- Las leyes y políticas deben tener en cuenta las necesidades específicas de las mujeres.

 Desde Via Campesina, exigimos que se acabe con la comodificación de nuestra Madre Tierra y rechazamos los mecanismos del mercado de carbono. Rechazamos también que se incluya en las negociaciones un programa de trabajo sobre agricultura, así como todas las propuestas de los mecanismos de mercado en torno a la agricultura.

Como La Via Campesina y los pueblos del mundo, afirmamos que tenemos soluciones reales a la crisis climática y pedimos a todos los gobiernos que las tengan en cuenta antes de que sea demasiado tarde. Desde esta asamblea de los oprimidos anunciamos a los pueblos del mundo que la solución está en sus manos.

A través de la construcción de movimientos sociales y movilizando la lucha popular por el cambio social, los pueblos del mundo vencerán a la alianza firmada entre los gobiernos y las corporaciones multinacionales que están asfixiando al mundo. Actualmente, esta alianza está perpetrando en África uno de los mayores secuestros de tierras de la historia, que se traducirá en más agricultura química e industrial, más pobreza y explotación y más cambio climático. El único contrapunto serio a estos secuestros es la ocupación de tierras por parte de los propios sin tierra. Desde el punto de vista de la soberanía alimentaria, la reforma agraria y la justicia climática, estas ocupaciones de tierra merecen el máximo apoyo.

¡La agricultura campesina sostenible y la agroecología enfrían el planeta!

¡La soberanía alimentaria es la solución!

¡La agricultura campesina no está en venta!

¡Globalicemos la lucha, globalicemos la esperanza!

LLAMAMIENTO A LA ACCIÓN Y A LA MOVILIZACIÓN MASIVAS

Día Mundial de la Soberanía Alimentaria para Enfriar la Tierra

5 de diciembre de 2011, Durban (Sudáfrica)

Apelamos a todos los movimientos y organizaciones campesinos, trabajadores rurales, sin tierras y a todo el movimiento por la soberanía alimentaria para que se unan a nosotros en un día mundial de acción masiva el 5 de diciembre de 2011, durante la movilización de la sociedad civil de la COP17 en Durban (Sudáfrica).

La humanidad se enfrenta a una crisis alimentaria, económica y ecológica arraigada en el sistema capitalista neoliberal de producción, distribución y consumición. Estas crisis múltiples ponen de relieve los límites de la producción capitalista neoliberal. Las multinacionales y los Gobiernos presentan falsas soluciones al cambio climático y secuestran la Conferencia de las Partes de las Naciones Unidas (COP17), también llamada Conferencia de los Contaminantes, que se va a celebrar en Durban (Sudáfrica).

Estas élites empresariales, los Gobiernos occidentales y el sistema neoliberal capitalista responsable de generar la crisis nos presentan falsas soluciones. El cambio climático golpeará en particular a los países del sur y a África. Los científicos prevén que el continente africano se seque y se caliente aún más y más rápido que otras regiones del planeta, a pesar de que África es la que menos ha contribuido al calentamiento global. Esto tendrá un fuerte impacto en la agricultura, que es con lo que se ganan la vida buena parte de las familias africanas. Habrá pérdidas en la cosecha de los alimentos básicos del continente, como el maíz, el sorgo, el mijo, la mandioca, etc., debido al aumento de la temperatura.

La agricultura y producción industriales son responsables del calentamiento global, el hambre, el despojo de tierras y los desplazamientos masivos de agricultores, trabajadores rurales y comunidades indígenas de todo el continente.

En Sudáfrica, el país organizador, en sus 17 años de democracia, ha echado a la calle a millones de residentes y trabajadores agrícolas de granjas comerciales, solo se ha traspasado el 5 % de la tierra agrícola a ciudadanos negros y millones de personas de zonas rurales y urbanas sufren de inseguridad alimentaria y nutricional. En la actualidad, este país es la sociedad más desigual del mundo. Las mujeres de Sudáfrica en particular son las que han sentido con más dureza el impacto de estas relaciones desiguales y la exclusión.

Las soluciones que proponen estas empresas y Gobiernos ya nos llevan de camino a una recolonización de África y de los países del sur con apropiaciones masivas de tierras y la imposición de una nueva revolución verde.

En lugar de encontrar soluciones reales a la crisis climática y ecológica a la que se enfrenta la humanidad, la reunión de la COP17 de Durban es una plataforma para que las empresas, a través de sus Gobiernos, aceleren la completa mercantilización de la naturaleza. Estos vergonzosos planes presentados como soluciones incluyen, entre otras medidas, la promoción de semillas modificadas genéticamente, los biocombustibles, el comercio de carbono, la agricultura climáticamente inteligente y la Reducción de Emisiones de la Deforestación y la Degradación de Bosques (REDD).


Por qué el Día de la Agroecología y la Soberanía Alimentaria

Como agricultores, trabajadores agrícolas y mujeres y hombres sin tierras, tenemos que movilizarnos a través de la acción directa contra estas falsas soluciones, para exponer su vergonzoso propósito y las catastróficas consecuencias para el continente y para el sur. En la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra, que tuvo lugar en Bolivia en abril de 2010 y que resultó en el Acuerdo de los Pueblos de Cochabamba, se ofrecieron soluciones reales para frenar el cambio climático, que fueron ignoradas por completo por los Gobiernos. La soberanía alimentaria y la agroecología son las soluciones reales de los agricultores y los trabajadores para acabar con el cambio climático.

Apelamos a los campesinos y campesinas, trabajadores, sin tierras y a todos los movimientos sociales para que se unan a nosotros en Durban y en todo el mundo el 5 de diciembre de 2011, para pedir un cambio en todo el sistema capitalista. La lucha contra el cambio climático es una lucha contra el capitalismo neoliberal, la falta de tierras, el despojo, el hambre, la pobreza y la desigualdad. La crisis del planeta necesita que emprendamos acción directa. Durante el Día de la Agroecología y la Soberanía Alimentaria organizaremos marchas de protesta pública contra la conferencia de los contaminantes y emprenderemos acciones contra empresas multinacionales como Monsanto, que socavan la soberanía de nuestras semillas. Estas marchas y acciones culminarán en una masiva Asamblea de los Oprimidos, en la que se debatirán las formas de acabar con este sistema injusto. Será un día de acciones continuas con las que agricultores y trabajadores de todo el continente africano, junto con movimientos sociales de todo el mundo, pedirán:

  • una auténtica reforma agraria a favor de la soberanía alimentaria;
  • la revolución agroecológica como solución contra el cambio climático;
  • la reestructuración de todo el sistema alimentario;
  • una participación completa e igualitaria de las mujeres en el nuevo sistema alimentario y en la totalidad de la sociedad;
  • la construcción de un sistema alimentario basado en las necesidades humanas;
  • el fin del control de las multinacionales sobre nuestros recursos genéticos;
  • y la soberanía de las semillas, con las que se puede mitigar el cambio climático.

Apelamos a todos los movimientos de campesinos, campesinas, trabajadores rurales a que se movilicen y emprendan una acción local directa en toda localidad del mundo en el Día de la Agroecología y la Soberanía Alimentaria.

¡Reclama justicia climática!

¡Nuestro planeta no está en venta!

¡No a la Conferencia de los Contaminantes!

¡Defiende a la Madre Tierra!

¡África no está en venta!

¡No a la recolonización de África!

Este llamamiento lo convocan y lo firman las siguientes organizaciones:

LA VIA CAMPESINA

AGRARIAN REFORM FOR FOOD SOVEREIGNTY CAMPAIGN, SUDÁFRICA

SURPLUS PEOPLE PROJECT (SPP), SUDÁFRICA

TRUST FOR COMMUNITY OUTREACH AND EDUCATION (TCOE), SUDÁFRICA WOMEN ON FARM, SUDÁFRICA

EASTERN AND SOUTHERN AFRICA SMALL SCALE FARMERS’ FORUM (ESAFF)

ESAFF ZIMBABWE

ESAFF UGANDA

ROPPA (Red de organizaciones campesinas y de productores de la región Oeste de África)

Si desean juntarse a nosotros en Durban el día 5 de Diciembre, organizar una actividad en vuestras comunidades/localidades/países en ese día y compartirla con nosotros, firmar y apoyar este llamamiento, o para toda información sobre esta acción en particular, por favor escriban a Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla

O neocolonialismo brasileiro em Moçambique

O governo de Moçambique está cedendo o uso de 6 milhões de hectares - o que corresponde a dois terços de Portugal - para agricultores brasileiros plantarem soja, algodão e milho no norte do país - nas províncias de Niassa, Cabo Delgado, Nampula e Zambézia, centro. A ideia é aproveitar a experiência brasileira no cerrado, onde, a partir da década de 1960, a fronteira agrícola avançou rumo ao interior, com a pecuária extensiva e latifúndios de soja.

No Brasil, essa interiorização da actividade agropecuária custou a devastação de 80% do cerrado, que é reconhecido como a savana mais rica do mundo em biodiversidade. A degradação deste bioma, que ocupa um quarto do território brasileiro, vem soterrando e poluindo as principais bacias hidrográficas do país, localizadas justamente nessa região - que é considerada a caixa d?água do Brasil.

Com a oferta do governo moçambicano, a fronteira agrícola brasileira tem a perspectiva de atravessar o oceano Atlântico rumo à savana africana. Para o geógrafo Eli Alves Penha, autor do livro ?Relações Brasil-África e Geopolítica do Atlântico?, as ?similaridades ecológicas e culturais? levam a um ?encaixe ecológico? entre Brasil e o continente.

Em entrevista para a Editora da Universidade Federal da Bahia, Penha comenta, entre outros assuntos, a afirmação do especialista em agricultura do Quênia, Calistou Juma, que ?para cada problema africano existe uma solução brasileira. ?Eu diria que a recíproca também é verdadeira?, completa Penha.

O agronegócio brasileiro, baseado no esgotamento dos recursos naturais, agora vislumbra exportar o modelo insustentável de sementes geneticamente modificadas, manejo degradante do solo e latifúndios explorados às custas de um modelo falido de reforma agrária. Ainda em 2006, o site Repórter Brasil já apontava um novo caminho para a fronteira agrícola brasileira: a rápida degradação do solo é um exemplo (de perdas irreversíveis à região). De acordo relatório da Conservação Internacional, o plantio tradicional da soja, como é feito no Cerrado, causa a perda de cerca de 25 toneladas de solo por hectare ao ano. Caso fossem aplicadas técnicas de conservação, como a aragem mínima, o número poderia ser reduzido a 3 toneladas por ano.

Para Rosane Bastos (bióloga integrante da Rede Cerrado), a improdutividade pode impulsionar a destruição de outros ecossistemas: ?se os grandes produtores ficarem sem solo, vão subir para a Amazónia?, prevê.

Não é de hoje que o governo do Moçambique espreita acordos para aumentar a produtividade agrícola, como reportou o ?Global Voices? nos meses de janeiro e julho de 2010. Na ocasião, o site Repórter Brasil já anunciava a preocupação com as comunidades tradicionais de Moçambique: um dos requisitos do governo de Moçambique para a concessão das terras é o emprego de 90% de mão-de-obra nacional nas lavouras. Em pelo menos metade da área ofertada pelo governo aos brasileiros vivem camponeses em pequenas propriedades. Moçambique é um dos 49 países mais empobrecidos do mundo, com 70% da população abaixo da linha da pobreza, e onde os agricultores têm grande dificuldade em aceder a crédito para a produção de comida.

A estrutura fundiária e as aquisições de terras por corporações estrangeiras em países africanos foi alvo de estudo da Organização das Nações Unidas, de acordo com texto da Fundação Verde.

O documento pontualiza que as aquisições (de modo geral feitas na África mediante contratos de aluguel de meio século ou um século inteiro pelo que quase nada se paga) podem constituir um benefício ao supor investimentos estrangeiros. Também pode acarrear atração tecnológica, incremento da produtividade agrária e criação de emprego e de infra-estrutura. Mas, assim como estão sendo levados a cabo, com precárias consultas à população local, falta de transparência e sem garantir nos contratos os compromissos de investimento, emprego ou desenvolvimento de infra-estruturas, supõe colocar em risco o modo de vida de milhares de pequenos agricultores ou pastores, cuja existência depende da terra.

O neocolonialismo brasileiro em Moçambique certamente não contribuirá com o desenvolvimento socialmente justo deste país. Se, por um lado, o Brasil pode oferecer conhecimento técnico para o cultivo de sementes na savana africana, por outro o país tem a oferecer um modelo insustentável de agronegócio, baseado na monocultura, na degradação ambiental e na concentração de terras nas mãos de poucos.

O governo de Moçambique está oferecendo grandes extensões de terras baratas a agricultores brasileiros para o plantio de soja, milho e algodão, informou neste domingo uma fonte oficial do país africano citada pelo jornal ?Folha de S.Paulo?.

Os agricultores brasileiros têm experiência acumulada que é muito bem-vinda. Queremos repetir em Moçambique o que fizeram no cerrado há 30 anos?, disse o ministro da Agricultura moçambicano, José Pacheco, em declarações ao jornal paulista.

Moçambique colocou à disposição do Brasil 6 milhões de hectares em quatro províncias do país, para explorá-las em regime de concessão por 50 anos, mediante o pagamento de imposto de R$ 21 ao ano por hectare, detalhou Pacheco.

As terras, cuja dimensão o jornal compara a ?três estados do Sergipe? e afirma ser ?a nova fronteira agrícola do Brasil?, situam-se nas províncias do Niassa, Cabo Delgado, Nampula (no norte) e da Zambézia (no centro) e destinam-se à produção de soja, milho e algodão.

Como contrapartida para uma concessão de 50 anos, renovável por igual período de tempo, os agricultores pagarão um imposto anual de cerca de 9,00 euros por hectare e deverão beneficiar-se de isenções de taxas na importação de maquinaria agrícola.

A condição imposta pelo governo moçambicano para oferecer as terras baratas é que seja contratada no país africano ao menos 90% da mão-de-obra.

Moçambique também vai dar outras facilidades aos brasileiros, como isenção de impostos para a importação de máquinas e equipamentos agrícolas.

O presidente da Associação Mato-grossense dos Produtores de Algodão, Carlos Ernesto Augustin, explicou à ?Folha? que as terras moçambicanas são muito semelhantes às do interior do Brasil, com a vantagem do preço e da facilidade de obter licenças ambientais.

Moçambique é um Mato Grosso no meio da África, com terras de graça, sem tantos impedimentos ambientais, com o (custo) do frete à China muito mais barato (...) Hoje, além de a terra estar caríssima no Mato Grosso, é impossível obter licença de desmatamento e limpeza de área?, declarou Augustin ao jornal.

A China é o principal cliente mundial da soja procedente do Brasil e um importante comprador de outros produtos agrícolas do país sul-americano.

Segundo a ?Folha?, a primeira leva de 40 agricultores brasileiros vai viajar em setembro a Moçambique para implantar em terras das províncias de Niassa, Cabo Delgado, Nampula e Zambézia.

Artigo de Adelson Rafael publicado no jornal O País, de Maputo, 23.08.2011 ? www. opais.sapo.mz

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